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Esta es la reseña segunda presentación en Monterrey publicada por un importante medio mexicano:

Lo más parecido a un orgasmo”. La afirmación corre por cuenta de Juan Carlos Guevara. Viajó desde Irapuato y, al término del concierto de Iron Maiden, esas palabras fueron suficientes para describir el concierto que anoche, en la Arena VFG, ofreció el grupo británico un año después de su visita a Guadalajara, como parte de la gira Somewhere back in time. “Cualquier otra cosa para describir esto sale sobrando”, agrega. Y es que anoche el recinto se cimbró con cada uno de los temas que, durante dos horas, deleitaron a las cerca de diez mil personas que se congregaron para presenciar el regreso de Maiden.

A un año de su visita anterior la expectativa era grande. Y había razones para ello: la primera, la participación de Carcass previo a la aparición de Iron Maiden sobre el escenario. La segunda, la promesa de la banda de ofrecer un set diferente al del año pasado. Todo se cumplió a cabalidad. Carcass se encargó de dejar caliente el escenario, dando un anticipo de lo que se podía esperar para la velada. Y aunque su participación sumó apenas 30 minutos, fue suficiente para dejar el escenario listo para el plato fuerte.

La aparición de Maiden fue precedida por una proyección de la llegada del Ed Force One a un aeropuerto. Y desde ese momento los asistentes entraron en una euforia que no paró sino que, por el contrario, fue aumentando con cada uno de los temas interpretados por la banda. Las palabras de Churchill dieron la bienvenida al show, para luego dar pie a “Aces high”. Con la mirada omnipresente de Eddie —presente en el telón de fondo del escenario que cambió casi diez veces, así como en miles de playeras—, los asistentes se entregaron a la Dama.

“Excelente, mucho mejor que el año pasado”. La voz es de Jorge Trejo, el Coque, que también vino de Irapuato. “Trajeron la producción europea”, agrega y afirma que, por el simple hecho de tratarse de una “banda legendaria”, habría viajado “desde Ensenada nada más para verlos”. Sus afirmaciones tienen, también, fundamento: los temas fueron acompañados por la aparición de una momia gigante de Eddie que arengó al público durante “Iron Maiden”, en un éxtasis apenas comparable con el que cimbróel lugar cuando “The number of the beast” sonó supervisada por la figura de Belcebú. Un derroche pirotecnia y fuego sobre el escenario.

“Two minutes to midnight”, “Wasted years”, “Fear of the dark” y “Hallowed be thy name” fueron otros de los temas que arrancaron las ovaciones, los brincos y la euforia de la gente, que despidió a Iron Maiden completamente satisfecha, como dejó constancia Fernando Barrio: “Me gustó todo. No hay peros ni palabras para este concierto”.