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María de los Remedios Varo Uranga nació el 16 de diciembre de 1908 en Anglés, España. Fue consagrada a la Virgen de los Remedios luego de la muerte de una hermana fallecida años antes de su nacimiento. Tuvo dos hermanos Rodrigo y Luis con quien Remedios mantendría una estrecha relación. Guardó el sentimiento -culposo e injustificado- de usurpar el lugar de una hermana desaparecida, cosa inexplicable que sobrellevó toda su vida.

Su padre Rodrigo de Varo y Zejalbo, quien era un ingeniero hidráulico, llevó a su familia por todo el territorio español llegando hasta Marruecos. Dejó una profunda huella en Remedios quien además, desde muy joven, aprendió el manejo de los utensilios del oficio paterno, en el que dio muestras de su dominio en la perspectiva y el dibujo.

Gracias a la motivación de su padre, Remedios ingresa en la prestigiosa Academia de San Fernando de Madrid, convirtiéndose en una de las primeras alumnas recibidas por la institución, ya que durante muchos años sus estudiantes eran solo hombres. Conforme el tiempo pasó la artista experimentó una gran admiración por el trabajo de El Bosco, El Greco y Goya.

Al terminar su aprendizaje en 1930 se casa con Gerardo Lizarraga, condiscípulo de la Academia, argumentando que lo hace para “salir de la tutela doméstica”. La pareja reside en París por un año, viviendo una etapa bohemia.

Al regreso, en 1932, se establecen en la ciudad de Barcelona, donde trabajaban realizando dibujos publicitarios. Remedios se interesaba más y más por la pintura vanguardista, y empezó a compartir con un nuevo amigo, el pintor Esteban Francés.

En el año de 1935 Remedios Varo se separa de su marido con quien, no obstante, mantendría su amistad hasta la muerte. Este hecho da paso a una época de grandes cambios para la pintora ya que junto con otros artistas vanguardistas integra el grupo denominado Lógicofobista, es decir “opuestos a la lógica”.

La exposición de este grupo, en 1936 tuvo cierta resonancia y los acercó al surrealismo cuyo eje central se encontraba en la ciudad de París.

La guerra civil en España trajo consigo una serie de cambios drásticos en la sociedad de ese país incrementando principalmente una difícil situación económica. Fue durante ese período, que la artista conoció al poeta Benjamín Péret, quien se enamora de Remedios al punto de regresar con ella a París en el año 1937. Este viaje le dio la oportunidad de conocer al extraordinario pintor André Breton quien a su vez la introduce a un grupo conformado por diferentes artistas como Oscar Domínguez, Victor Brauner, Yves Tanguy y muchos otros.

Debido a la difícil situación en Francia, la pareja llega a México en 1941. En su casa se forma un círculo de amigos con Esteban Francés, Gerardo Lizarraga, Leonora Carrington, Gordon Onslow-Ford, César Moro, Eva Sulzer, Octavio Paz, Kati y José Horna, Gunther Gerzso y otros. El ambiente de México le daba la tranquilidad necesaria para desarrollar su arte de la forma que ella quería.

Durante este tiempo, la artista viaja a Venezuela donde no se dedica solamente a la pintura sino también a desarrollar trabajos publicitarios -algunos de ellos calificados como extraordinarios- los cuales llaman la atención en México, por su gran oficio y lo llamativo de su contenido.

Logró también trabajar en el Instituto de Malariología Venezolano estudiando en el microscopio y haciendo dibujos detalladísimos de los mosquitos transmisores de distintos males como la malaria.

Luego de varios años de vivir en ese país, Remedios Varo logra regresar a México donde conoce a Walter Gruen, con quien se casa posteriormente.

Fue Gruen quien la convenció de abandonar los trabajos publicitarios y dedicarse exclusivamente a la pintura.

En 1956 en la Galería Diana, presenta su primera exposición individual. Sus obras llaman inmediatamente la atención del público y la crítica. Conforme va pasando el tiempo, el mundo de Remedios Varo se vuelve más y más místico.

Después de varias participaciones destacadas en exposiciones colectivas, logra reunir dieciséis cuadros para su segunda exposición individual en la Galería Juan Martín en el año 1962. Luego de muchos años y múltiples complicaciones, la artista muere de un paro cardíaco el 8 de octubre de 1963.

Al año siguiente es objeto de un homenaje póstumo en el Palacio de Bellas Artes. Posteriormente, dos exposiciones individuales, una en 1971 y otra en 1983, se llevan a cabo en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México.