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Textos e imágenes suministrados por Lissette López V., Relaciones Públicas, Museo Dr. Calderón Guardia
La obra de Chagall será expuesta en el Museo Calderón Guardia
Un viaje por La Odisea de la mano del artista

“Todos los colores son amigos de sus vecinos y los amantes de sus opuestos”
Marc Chagall

Poeta del pincel, Marc Chagall (1887-1985), uno de los mayores representantes del arte moderno, nació en Vitebsk, una pequeña ciudad al sur de Rusia. Gracias a una beca logró viajar a Paris en 1910 y aunque entró en contacto con la vanguardia parisina, logró desarrollar un estilo muy personal caracterizado por la fantasía de sus representaciones, así como por la maestría en el uso tanto técnico, como psíquico, del color. En 1974 se publicó el primer volumen de las ilustraciones de La Odisea de Homero publicado por Fernand Mourlot en edición limitada de 270 ejemplares. El segundo tomo estuvo listo un año después en 1975; para este proyecto, Chagall elaboró ochenta y dos litografías en blanco y negro y en color. Estas obras originales serán expuestas, de forma gratuita, en las salas del Museo Calderón Guardia a partir del 11 de octubre.

La colección, que se exhibe bajo el título La Odisea ilustrada por Chagall, pertenece a la Fundación nicaragüense Ortiz-Gurdián, la que, con el apoyo del Grupo Promérica Internacional y de las instituciones culturales sede en Centroamérica de esta muestra  itinerante, ponen al alcance de todos las ilustraciones de uno de los mayores exponentes del arte moderno universal.

Esta exposición de gran relevancia en el ámbito cultural nacional, cuenta con el apoyo didáctico de la Universidad Nacional que organiza visitas guiadas para estudiantes. Además, con el fin de brindar el mayor provecho de esta oportunidad a los interesados e informar a la prensa, la Dra. María Dolores G. Torres, Historiadora del Arte, investigadora y catedrática de la Universidad Centroamericana de Managua, Nicaragua, impartirá una charla sobre el tema el viernes 10 de octubre en el auditorio del Museo a las 6 p.m.

La Odisea ilustrada por Chagall

Efraín Hernández, Historiador del Arte y catedrático de la Universidad Nacional, realizó para la ocasión un análisis de la obra en el que plantea una analogía entre el viaje de Odiseo y el trabajo realizado por el artista: “Odiseo dentro del fabuloso mundo mítico antiguo, realiza un prolongado viaje con destino a su hogar, a su tierra y a su reino, y a lo largo de este tránsito conoce mundos diversos y nuevos,  experimenta una y mil aventuras siempre en pos de llegar a su ansiado destino. De manera análoga, la figura de Chagall es la de un viajero que navega por el mundo del arte en una época de desafíos y grandes cambios, en pos de una expresión artística muy personal y en este periplo experimenta y construye un universo plástico de notable originalidad. Semejante y distinto, Chagall es un viajante que recorre los territorios de la expresión artística del siglo XX para llegar a una tierra lejana, escondida en el horizonte, envuelta entre sueños; una isla que sólo a él se le revela: una Ítaca prodigiosa que le espera y en la que florece el estallido de su fuerza poética y la suavidad de sus sueños y amores convirtiéndole en un héroe exquisito del color y la imaginación.”

Creador de un universo particular

Del mismo modo que el catedrático costarricense, la Dra. Torres, quien acompaña a la exposición en su periplo, sostiene: “Las litografías de Marc Chagall ilustran la obra homérica y complementan la estrecha relación entre el discurso verbal y la imagen visual, en el sentido expresado por Horacio en su Ars poetica cuando destaca la proximidad entre la pintura y la poesía en su célebre afirmación ut pictura poesis -la poesía es como la pintura-  para señalar la cercanía entre la imagen y la palabra. (…) El universo mágico del artista y su cotidianeidad han sido trasladados al mundo homérico: los personajes míticos flotan en el aire y vuelan sobre los tejados como si se tratara de Vitebsk, la aldea natal del pintor.” En este mismo sentido, que resalta el lirismo pictórico de Chagall,  se destaca su obra “Sacrificio en honor de Atenea”,  la que, según la Dra. Torres está “(…) más cercana al universo privado de Chagall, que a los grandiosos rituales del mundo homérico.”

Concuerda con ella Hernández cuando manifiesta: “La obra pictórica de Chagall destaca por el universo particular en ella expuesto. Conjurando las fuerzas del recuerdo y del símbolo, el color afectivo-estructural y  la polivalencia espacial, Chagall estructura un arte en el que  presenciamos un mundo singular, una poética sugerente y un territorio en el que no son válidas las leyes de lo lógico y verosímil, más sí las de la libertad, la creación y el lirismo. La obra de Chagall es ciertamente un horizonte lúdico en el que podemos transitar uno y mil viajes deslumbrados por la sorpresa y el arrebato de una tierra de maravillas en la que descubrimos la magnanimidad y las intensas vivencias de este poeta del color y la imaginación.

Ilustrador con licencia poética

El catedrático cita a Chagall para plantear en las palabras del artista, cómo se refleja la influencia del arte moderno en su propio concepto de lo artístico: “Para mí una pintura es una superficie plana cubierta con representaciones de objetos; pájaros, bestias o humanos, colocados en un orden particular en el que la lógica de lo ilustrativo anecdótico no tiene importancia alguna. La efectividad visual de la composición pintada está en primer lugar. Cualquier otra consideración extra estructural es secundaria.”

Hernández explica: “En este universo de lienzo, pigmento y color todo es posible, pues es la imaginación la rectora de sus coordenadas. En la obra plástica de Chagall no se intenta relatar una historia, aunque muchas veces -especialmente cuando ilustra algunos libros clave de la cultura occidental- exista una relación cercana con las narrativas de cada caso. Aún en estos momentos, la licencia poética del pintor ruso logra crear imágenes individuales que muestran su interpretación personal de las historias contadas. El mismo Chagall nos dice: “Sí en un cuadro corté la cabeza de una vaca para ponerla al revés, no lo hago para hacer literatura. Pretendo introducir en mi cuadro una conmoción física, siempre motivada por razones pictóricas; dicho en otras palabras: una cuarta dimensión. Por lo que a mí se refiere, que no se hable ya de cuentos, de fantasías, no me llameís Chagall, el artista volador. Soy un pintor que es inconscientemente consciente.”

“Como ilustrador, Chagall incorpora su mundo onírico tan particular a los temas e historias seleccionados; más sin ser totalmente literal, puesto que es fácil comprobar cómo su ingenio plástico le lleva a desarrollar los temas con una licencia poética derivada de su comprensión de las obras elegidas y que revela una importante faceta de su personalidad artística cual es la creación visual sobre la creación literaria. De esta manera, Chagall plantea su versión afectiva y conceptual de las historias que ilustra, interpretando escenas y acciones desde su propia perspectiva y sensibilidad. (…) Las ilustraciones de Chagall nos muestran que el arte de ilustrar es más que  una repetición con figuras de las palabras del literato, en manos del artista surge una nueva creación que parte de las palabras para arribar a una interpretación en imágenes y que posee en sí misma una nueva visión de las palabras y los conceptos literarios.”

Maestro del lenguaje visual

“Como gran figura del arte moderno que es, Chagall tiene un acento en los aspectos sintácticos en su obra, y por tanto, destaca siempre en ella los elementos del lenguaje visual”, opinó Hernández, luego agrega: “Al mirar sus imágenes percibimos el manejo diestro de la línea, pletórica de calidades; el uso apropiado del contraste por color, el diálogo entre los complementarios; la sutil relación de las formas y el color y un uso singular del espacio como elemento que deja de ser soporte de las figuras para pasar a ser un componente esencial de la construcción y estructura del espacio plástico-visual-simbólico. En lo que respecta a la figuración  es notable el conocimiento que le permite el trazo certero y eficaz y la síntesis de la forma que resalta línea y figura en sus movimientos, ritmos, direccionalidad y calidades varias. La construcción de las relaciones de profundidad y el diálogo entre el espacio y las figuras-forma es equilibrada y muy pensada: ora resuelta en puntos focales basados en la diagonal, ora en las soluciones que intensifican áreas focales de  carácter oval o circular, ora en el equilibrio horizontal-vertical o en el balance entre vacíos y zonas positivas con textura visual. La integración entre zonas “salpicadas” de pigmento, línea, espacio y forma destaca de manera notable en las ilustraciones realizadas en blanco y negro”, opinó Hernández.

Héroe exquisito del color

Otra de las características de la obra de Chagall es su maestría en el uso del color, al respecto la Dra. Torres escribe: “Aunque Chagall no se adhirió ni al cubismo ni al fauvismo, las dos corrientes más en boga cuando llegó a París, el colorido fauvista, brillante y subjetivo, sí está presente en su obra.” Ella ejemplifica esta afirmación con la obra “Los infiernos”, donde las alusiones a un lugar sombrío son casi inexistentes. “El color subjetivo y fauvista en los personajes verdes, caballos rojos y figuraciones azules, le otorga a la escena un aire tan irreal como el viaje al país de los muertos”, opinó.

Maestro en el manejo del color y las sensaciones que transmite, sus ilustraciones bien son escenas coloridas, mientras que otras son casi monocromas o bien, según plantea la Dra. Torres, utiliza el color para definir diferentes tiempos narrativos o dividir diferentes escenas de un mismo cuadro, Hernández apunta al respecto: “Las obras en color plantean  el uso cromático como elemento de ambientación, como metáfora y comentario afectivo. Además, es evidente su uso como estructura y elemento de composición, dimensión que revela el profundo conocimiento del lenguaje plástico y de sus usos que el artista posee.

“La cama de Odiseo y Odiseo en el palacio de Alcínoo son  obras que  ilustran con claridad este uso constructivo/estructural/conceptual del color. En otras imágenes, el juego de contrapesos y relaciones del color y las figuras parece seguir la idea que implican las palabras de Chagall al referirse al color: “Todos los colores son amigos de sus vecinos y los amantes de sus opuestos”. Esto es visible en el delicado y complejo estudio de piezas como Polifemo, Los preparativos para el festín de los pretendientes, Odiseo ante Nausícaa, En los infiernos y Odiseo y Penélope, obra en la que se amalgaman las características que definen la esencia del arte de Chagall,” explicó el catedrático.

Luego continúa: “Algunas piezas permiten visualizar mejor el acento expresivo-simbólico del color y por comparación aprendemos que  la escogencia de una paleta restringida nos comunica un incidente o acción, un estado de ánimo o una sensación dramática o conflictiva. Estas dimensiones se constatan con las imágenes de Ticio, Sísifo, Odiseo atrapado por las olas y el frontispicio del primer tomo Invocación del poeta a la musa, en el que aparece el artista  dispuesto a iniciar su creación. Por otra parte, el sentido afectivo de tintas y matices y su efecto psíquico en el espectador se hace sentir con intensidad en varias de las ilustraciones.  La desbordante energía del color se vierte pletórica en las ilustraciones antes mencionadas, del Canto XXII (Odiseo y Penélope), la escena en la que se nos presentan los preparativos para el festín de los pretendientes y  Odiseo ante Nausícaa. La habilidad indiscutible de Chagall con el uso del color adquiere también un carácter especial en El sacrificio en honor de Atenea y en la imagen de la diosa guiando la nave de Telémaco.”

Pero Chagall también es un virtuoso que hace alarde del manejo técnico de las tintas, Hernández opina: “Las litografías a color de la Odisea nos brindan un delicado acabado del color que atestigua el refinamiento y calidad cromática resuelta en lo técnico con niveles de gran sutileza y sofisticación. La gama de colores y sus diversos grados de brillo e intensidad, los acentos para unificar la imagen y las transparencias o saturaciones de área son siempre de una extraordinaria calidad pictórica que implica indiscutible investigación de procesos técnicos y que permite a Chagall el mismo nivel de expresividad en el manejo del color que esgrime en su pintura.”

Vinculado al arte griego

Según parece plantear Hernández, las litografías que ilustran La Odisea nos demuestran que la genialidad del artista se asienta en las bases de la investigación, en especial del estudio de la cerámica clásica griega: “Para imbuirse del espíritu de la cultura greco-micénica de la época homérica, el artista viajó a Grecia en varias oportunidades y visitó Atenas, Delfos y Poros. Allí se puso en contacto con una de las formas más antiguas de representación que se conoce de la cultura griega antigua; la cerámica de los períodos preclásico y clásico. En estas piezas cerámicas encontramos escenas que relatan mitos y batallas, escenas de la vida cotidiana, del ritual, imágenes de los dioses y los héroes y múltiples narrativas con temas religiosos, míticos e históricos. El lenguaje visual de estas fuentes iconográficas, privilegia lo lineal, destaca los contrastes fondo, figura, simplifica formas y objetos alcanzando una síntesis conceptual vibrante, directa, elegante y expresiva. Si relacionamos la gráfica de Chagall con las figuras de la cerámica griega encontraremos varias semejanzas que nos sugieren el conocimiento que el artista probablemente tenía de este arte ancestral.”

Esto se comprueba en el análisis que hace el catedrático de las ilustraciones en blanco y negro donde “(…)se nota aún con mayor claridad la relación figura/espacio y el papel protagónico de éste en la solución final de las composiciones.  En estas imágenes la síntesis y la importancia del trazo, la línea y el punto revela una relación con las pinturas de las cerámicas antiguas griegas. En estas formas realizadas con negro sobre la superficie blanca del soporte, apreciamos una especie de textura visual realizada con gotas a la manera de  “dripping” que se puede también encontrar en la forma en que el uso de series o conjuntos  de puntos se utilizan en la cerámica griega para establecer dirección, ritmos y texturas al representar, frondas, ramas y otros otorgando vibración al dibujo. (…)Cabe destacar el papel de la línea de contorno que tanto en Chagall como en el antiguo dibujo griego es fundamento de la figuración y la expresión y aunque ambos cumplen funciones expresivas diferentes parten de las mismas ideas plásticas.”

Sensible y benevolente

La benevolencia de la personalidad del artista también caracteriza su obra, sobre todo se evidencia en el particular tratamiento que le otorga a las escenas violentas del relato. Torres lo explica así: “Los héroes y deidades homéricas, reinterpretados bajo su estilo personal, hace que el episodio más cruento o más belicoso se pueda visualizar bajo una óptica eminentemente lúdica, que nos permite convivir con ese pasado lejano.” Este es el caso de “Polifemo” que ilustra el momento en que Ulises ciega al cíclope, pero también, opina la doctora Torres, se puede ver en otras representaciones como  en “La matanza de los pretendientes” y en “El arco de Odiseo” donde “representa su fuerza y energía al momento de tomar venganza y, evitando presentar una escena sangrienta, muestra la areté o virtud heroica del guerrero.” Por otra parte, a juicio de Hernández, no solo la personalidad del artista interviene en esto, sino, además, su conocimiento, comprensión e identificación con las formas de representación de la antigua cultura griega: “(…) pensamos que, su manera de responder a la narrativa, coincide no sólo con su carácter personal -bondadoso y alegre- sino también con la forma artística anteriormente descrita. Es posible que el ilustrador haya encontrado estas características que le eran afines y haya aprovechado el hallazgo para integrarlo a su creación”, opinó.

Para finalizar, Hernández vuelve a la analogía del viaje, en esta ocasión a modo de invitación al público: “El conjunto de imágenes que Chagall creó para ilustrar la Odisea de Homero nos invitan a realizar un viaje personal por las islas de la poesía y el color; un tránsito por un universo plástico de singulares contornos que constituye uno de los pilares de la imaginación humana y del arte moderno. Navegar en este mundo de imágenes nos brindará la emoción del contacto personal con un creador de extraordinaria calidad y alcanzaremos la oportunidad de asomarnos a una sensibilidad exquisita modulada por el amor a la vida y al arte. Chagall dijo una vez: “En nuestra vida solo existe un único color, al igual que en la paleta del artista, éste color es el que provee significado a la vida y al arte. Y es el color del amor.”

La exposición podrá ser observada gratuitamente del 11 de octubre al 10 de noviembre, en un horario especial que incluye todos los días de la semana, de 9 a.m. a   5 p.m. El Museo Calderón Guardia está ubicado en Barrio Escalante, de la Iglesia Santa Teresita 100 metros este y 100 norte (Avenida 11, calle 25).