El mundo de Leonora Carrington

Publicado el 15 septiembre 2003 | por Orlando Aguirre | Artes Plásticas

Leonora Carrington es considerada por muchos como una de las máximas representantes del surrealismo. Sus obras, plasmadas de un gran significado psicológico, han creado un hito dentro de este movimiento marcando un antes y un después, influencia que perdura hasta nuestros días.

Esta excepcional artista nació en la localidad de Lancashire, Inglaterra en el año de 1917. Su padre fue un industrial inglés y su madre, irlandesa, estimuló su imaginación con cuentos de hadas y otras historias. Su estilo es el resultado de muchas influencias como la literatura de lo absurdo, lo siniestro y lo sobrenatural; fábulas y relatos épicos de los dioses nórdicos.


En 1936 conoció a Max Ernst, en Londres; juntos parten a Francia donde viven dos años, participando en la efervescencia del surrealismo. La relación entre Carrington y Ernst significó un intenso intercambio estético que enriqueció a ambos; ella le mostró obras de M.R. James y Lewis Carroll y él la introdujo a C. G. Jung y a las tradiciones literarias del romanticismo alemán y francés. En 1938 participan en la Exposición Internacional de Surrealismo en París y Ámsterdam.

Las pinturas de Leonora Carrington se inspiran en un mundo personal, íntimo y subjetivo, que surge de una fértil imaginación, influida fuertemente por los surrealistas y estimulada por lecturas fantásticas y esotéricas que fue aprehendiendo a lo largo de su vida. Las imágenes de las pinturas y relatos que ha producido en el transcurso de los últimos sesenta años, residen en un lugar de encantamiento en el que todo puede suceder.

En ellas, la artista logra desarrollar su lenguaje pictórico, determinado por diversos temas como el mito céltico, el simbolismo alquímico, el gnosticismo, la cábala, la psicología junguiana y el budismo tibetano. En el conjunto de pinturas que produjo en México, se funden tiempo y espacio: las imágenes vagan entre el sueño y la vigilia, el tiempo, la vida y la muerte, manifiestan viajes físicos y metafísicos, historias reales y míticas, realidades domésticas y trascendentales, imaginación y fantasía.

En medio de ambiguos paisajes y de interiores amenazantes, Leonora Carrington inventa seres y objetos que provienen de otro mundo. Sus cuadros, permeados de ironía y humor, juegan y se confunden con el sueño y la realidad; en ellos conviven extraños animales de hocicos puntiagudos y finos, pálidas mujeres de rostros blancos, santos y monjas, los caballos de las leyendas célticas -que en la pintura de Carrington son símbolos de liberación-, seres mitad hombres-mitad animales, aparatos raros como barcos, coches y casas.

Carrington construye las formas con trazos muy finos y delicados, creando siluetas alargadas, elegantes y frágiles. En sus cuadros no son frecuentes los colores fuertes y luminosos, la paleta más bien se compone de tonalidades sombrías en la que sobresalen los sepias, ocres, verdosos, algunos matices azules. En cambio, emplea las variantes del rojo para resaltar las formas y contrastarlas con el fondo; con sutiles transparencias destaca algunos detalles, como las ropas con que viste a sus personajes. Mediante los cambios de tonos y colores, marca los contornos de las figuras nítidamente, y en algunos cuadros las demarcaciones entre forma y espacio surgen de la pintura misma, de su color.

En la producción de los años cuarenta, aparecen con mayor insistencia mujeres de grandes dimensiones, que se originan en el estilo del Renacimiento temprano de representar a los santos y a los personajes sagrados más grandes que su tamaño normal, y al mismo tiempo remiten a las ilustraciones de Alicia en el país de las maravillas. También surgen temas relacionados con la maternidad, en los que destacan imágenes de retoños, siembra y florecimiento.

Es así como de esta manera, Carrington se empieza a inspirar en pintores europeos, como el Bosco, y retoma algunos elementos de la pintura renacentista, como fragmentar las composiciones -a la manera de los retablos- en distintas secciones o escenas, estableciendo una continuidad narrativa entre cada una de ellas, todo esto, acompañado de la utilización de colores muy fuertes como el rojo y el amarillo.

Los fondos se tornan sombríos, los espacios son indefinidos, y las figuras fantásticas suelen perder sus rasgos humanos. Utiliza tonos verdosos y azulados. Dentro de muchos aspectos, la artista logra enfocarse hacia los temas místicos y esotéricos, elementos que logran definir de gran manera diversos aspectos de su obra.

En los años sesenta, en las imágenes de las pinturas y cuentos de Carrington, aparece la influencia cada vez mayor de Jung, y la importancia que otorga el budismo al desarrollo espiritual, elementos que conforman un esquema amplio, esotérico y cosmológico, que a principios de los años setenta le haría viajar a Escocia y Canadá. La influencia de Jung se evidencia en el cuadro The Magus Zoroaster Meeting his Own Image in the Garden (1960), entre otros.

Hacia los ochenta, desaparecen los tonos apagados, y la pintora utiliza colores más vivos, más diluidos y con menor contraste. Las figuras no son finas ni alargadas, y se tornan pequeñas y regordetas. En la siguiente década, se aprecia la recuperación de las formas estilizadas que caracterizan su obra, así como también las tonalidades sombrías y oscuras.

Los mundos imaginados y místicos son elementos vitales en la pintura de Carrington, pero también éstas imágenes se combinan y coexisten con los pequeños rituales de la vida cotidiana. Muchos de los personajes de Carrington son femeninos, y suelen estar acompañados de animales, ya que la pintora comparte la creencia de varios grupos indígenas de que cada ser humano tiene un animal específico que es su guía y compañero, así como también participa de la fe en la simbología animal de los budistas y los alquimistas tibetanos.

Carrington tuvo una gran influencia en el arte mexicano. Obteniendo la oportunidad de participar en diferentes actividades realizadas por el gobierno, tal es el caso del mural en el Museo Nacional de Antropología. Para su realización, la artista tomó como base las creencias de los indios de Chiapas, y los mitos e historias del Popol Vuh, relato que contiene la mitología y cosmología de los mayas. Los dibujos preparatorios para este mural fueron publicados en El mundo mágico de los mayas, con textos de Andrés Medina y Laurette Séjourné.

Por otro lado, debido a su preocupación por recuperar las imágenes del poder femenino, Carrington se anticipó al interés de muchas mujeres hacia el movimiento feminista contemporáneo de fines de los sesenta y principios de los setenta. En este sentido, desempeñó un importante papel en la formación del movimiento feminista de la ciudad de México, que en 1972 concretó en el cartel Mujeres conciencia.

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Sobre el autor

Su carrera profesional inició como diseñador gráfico graduado de la Universidad Véritas. Durante dicha etapa tuvo interesantes experiencias en áreas como mercadeo y producción audiovisual los cuales marcaron su tendencia profesional.

16 Responses to El mundo de Leonora Carrington

  1. oscar says:

    magificas obras

  2. yerco says:

    lo mejor que he visto

  3. blanca says:

    hago un ensayo sobre ella jojo
    me gustan sus obras muy buenas

  4. ISA says:

    Me encantan, me transporta a un mundo irreal, me impresionan sus seres de formas diferentes, de otro mundo, son sensacionales
    la amo.

  5. Rafael says:

    creo que su obra es buena, llena de fantasia, aunque sus elementos me parecen un poco impresionables. si han visto una pintura que habla sobre la cultura maya me parece que no pudo expresar la verdadera naturaleza de esta gran cultura. soy un fiel partidario de los mundos fantasticos y amo todas las obras del surrealismo y las de ella no son la ecepcion.

  6. Sergio says:

    Bueno que puedo es simplemente Genial esa es la palabra sus obras son espectaculares llenas de un misticismo extraordinario creo que la obra que mas me gusta es “quien sois, cara blanca” esa es una obra beelisima en toda la extencion de la palabra bueno una de las grandes mentes que tiene este mundo.

  7. carlos rivas ferniza says:

    la pintura de leonora nos trae en forma fisica las formas de los sueños atrapa su contenido y lo plasma en sus pinturas, sus texturas y colores.

  8. Alberto says:

    Sus obras solo se puden describir con magnificas, sus formas fantasticas parecen llevarte a un sueño magico son muy bellas

  9. Federico Restrepo says:

    Magnífica la obra de Leonora Carrington. Desde niño he sido un fiel seguidor de sus realizaciones artísticas y cada véz mas adquieren en mí una profunda admiración.

  10. yadira says:

    holax ps leonora carrigton es una genio
    me enkanta todo lo ke expresa en sus pinturas me hacen sentir ke estoy en otro planeta donde hay una gran diversidad de seres inexplikables maravillosos.

  11. adriana guzman says:

    Estoy iniciando a pintar y me gusta conocer las diferentes corrientes en la pintura, pero Leonora Carrigton me ha impactado, y me entretiene por tiempo, me invita a imaginar y relajar mis pensamientos. Gracias

  12. mary jane says:

    todas sus obras son simbolicas, definitivamente es su genialidad y las viviencias que le dan esa asombros facultar de trasmitir sus fantasias o realidades disfrasadas…es genial.

  13. mary jane says:

    todas sus obras son simbolicas, definitivamente es su genialidad y las viviencias que le dan esa asombros facultar de trasmitir sus fantasias o realidades disfrasadas…exquisita.

  14. victor says:

    pues yo soy un pintor bien grifo y siempre que me fumo un toque y pinto me transporto a otra dimencion y asi es como puedo plasmar cosas tan bellas o tambien lo que siento bueno pues sigan viendo a leonora carrington y pachequen buenas vibras

  15. hola says:

    hola no encuentro una de sus obras.. se llama ¿quien eres tú, rostro blanco? de 1959………….

  16. zuñiga says:

    Hola: me parace que esta pintora es una de las mas influyentes en esta parte del arte.