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Por: Carlos Barberena de la Rocha, Colaborador de ArtStudio Magazine

Hace más de 20 años probablemente en el año 87-88, si no mal recuerdo visité una exposición de arte nicaragüense en una de las galerías del Teatro Nacional en San José, Costa Rica, ahí fue mi primer encuentro con las obras del maestro Leoncio Sáenz, me llamó fuertemente la atención el manejo lineal en sus obras, los colores y las formas geométricas de este Dibujante-Pintor neo-indigenista. Pero lo que mas me impactó fue ese “puente” que lograba entre nuestros ancestros y el mestizaje heredado de la colonia, creando así una obra mesoamericana rica en nuestra nicaraguanidad.


No sería hasta años más tarde cuando yo daba mis primeros pasos en la pintura y tenía el interés de profundizar en la cosmología precolombina, en los mitos y las leyendas nicaragüenses, que este gran maestro del dibujo fue mi fuente de inspiración junto al escritor costarricense Luis Ferrero. Ambos fueron grandes conocedores de nuestras raíces precolombinas, dos grandes hombres que entregaron toda su vida al labor cultural y nos legaron un inmenso aporte a nuestra sociedad pero lamentablemente vivieron sus últimos días casi en el olvido y con grandes necesidades económicas, solamente algunos familiares y amigos apoyándoles hasta sus últimos días.

El maestro Leoncio Sáenz fue nuestro dibujante nahua del siglo XX, – El Padre del Dibujo Nicaragüense – como se le considera –  su legado es más inmenso de lo que imaginamos.  Uno de sus principales aportes fueron los murales con incisiones a manera de petroglifos – ojala podamos conservarlos y estudiarlos más a fondo y darles la importancia y el lugar que merecen su obras.  Sería bueno declarar éstas Patrimonio Nacional para que así no vengan buitres a hacer fiesta con su legado.

“El Tigre de Paxila”. Homenaje a Leoncio Sáenz. Obra de Carlos Barberena.

Como hubiera deseado que el mural que ostenta el Museo Antiguo Convento de San Francisco de la ciudad de Granada lo hubiera realizado “El Tigre” en este momento me sentiría muy fachento como buen granadino de tener en mi ciudad una de sus obras maestras, en vez de una insípida pinturita realizada por un europeo que muestra a nuestros indígenas como vagabundos y ensalza la fuerza imperialista del conquistador; pero como somos tan “malinchistas” – no es así Don Clemente?

Fueron muchas las protestas que hizo el maestro Leoncio Sáenz junto a varios amigos e intelectuales ante esta burda representación de nuestras raíces, el maestro hasta ofreció realizar un mural en la pared enfrente de este, que representara el verdadero espíritu de nuestras raíces y la resistencia a la conquista, pero desgraciadamente su propuesta no tuvo eco.

El maestro Leoncio Sáenz nunca tuvo pelos en la lengua, hablaba alto y muy claro, su obra es igual de intensa y contestataria. A lo largo de su carrera artística podemos apreciar que tocó diversas temáticas que van desde obras que representan nuestras raíces nahua y obras testimoniales realizadas en la época de la dictadura, hasta temas sociales, folclóricos y religiosos.

Entre sus legados se encuentran los murales “Mercado Tiangue Precolombino” y “Mercado Popular” en el supermercado la Colonia, de plaza España, en Managua; el monumento a los “Héroes de Batahola” en las cercanías del Olof Palme; ilustración de “La Biblia” exposición presentada en Galería Epikentro; y el mural “Jesús Desciende de la Cruz y Resucita” en el Cementerio Occidental de Managua; entre otros.

Leoncio Sáenz nació el 13 de Enero de 1935 en Paxila o Palsila en la ciudad de Matagalpa fue discípulo del Mtro. Rodrigo Peñalba.  En los años 60’s, fue miembro fundador del grupo Praxis, fundador también de la Unión Nicaragüense de Artistas Plásticos “Leonel Vanegas” (UNAP) y de la ASTC; fue merecedor de varios premios y reconocimientos en los que destacan la Orden Rubén Darío en 1988 y en el 2007 fue nominado por la comisión nicaragüense de la UNESCO para el proyecto de declaratoria como Tesoro Humano Vivo. Falleció el 8 de Julio del 2008 en su ciudad natal en Matagalpa.