Nacionalidad: Francia
París (1832) - París (1883)
Estilo: Impresionismo
Resulta
difícil situar la obra de Edouard Manet; si es cierto
que introdujo grandes novedades temáticas y técnicas
en sus lienzos que le sitúan en el Impresionismo,
todo su deseo fue triunfar en el Salón de París,
el lugar oficial del momento, alejándose de los foros
independientes. Quizá este debate proporcione mayor
encanto a sus cuadros, al no saber con certeza dónde
situarnos, si ante un realista reconocido o ante un impresionista
por reconocer. Manet nace en París el 23 de enero
de 1832; su padre, Auguste, era jefe de personal del Ministerio
de Justicia y su madre, Eugénie-Désirée,
era hija de un diplomático, es decir, formaba parte
de una familia alto burguesa. Sus primeros pasos artísticos
los daría a temprana edad, cuando inicia su etapa
escolar. Será su tío materno, Edmond-Edouard
Fournier, quien le enseñe las primeras nociones y
acompañe al pequeño Edouard y a su inseparable
amigo Antonin Proust al Museo del Louvre.
Pero los niños prefieren dibujar las cabezas de sus
compañeros de clase a tener modelos inanimados, por
lo que el curso de dibujo en el que se han matriculado les
decepciona bastante. Acabados los estudios en el colegio
Rollin, el padre de Manet desea que su hijo inicie la carrera
judicial para llegar a ser un prestigioso abogado. Pero
Edouard prefiere presentarse al examen de ingreso en la
Academia Naval, donde es rechazado. Su deseo de navegar
es tan
grande que se alista en un buque mercante, en el que llegará
hasta Río de Janeiro. De regreso a París,
intenta nuevamente ingresar en la Academia Naval, obteniendo
el mismo resultado. Estaba claro que Manet no deseaba ser
abogado, por lo que solicitó el permiso paterno para
iniciar estudios de pintura. El padre accede de mala gana
y Manet frecuenta el taller de Thomas Couture, cuyo éxito
en el Salón de París era reciente. Hacia 1849
Manet se integra en el taller, enfrentándose con
su maestro en numerosas ocasiones, principalmente por considerar
anticuadas sus enseñanzas. Y eso que el taller de
Couture era bastante progresista, al acceder al modelo y
alejarse de la preparación tradicional académica.
Las clases se completaban con frecuentes visitas a los museos,
donde Manet sentirá gran atracción por la
pintura española, especialmente Velázquez
y Goya. Tiziano, Giorgione y Delacroix también atraerán
al joven artista. De éste último copiará
la Barca de Dante. La buena base dibujística aprendida
con Couture se aprecia en toda la obra del maestro. En 1856,
Manet abandona el taller de Couture y comparte un estudio
con Albert de Balleroy, especialista en temática
de caza. Ese mismo año vuelve a visitar Italia -
había estado en Florencia en 1853 - viajando también
por Holanda, Alemania y Austria.
Rembrandt y la Escuela veneciana serán descubiertos
por el maestro, que los añade a sus fuentes anteriores.
De nuevo en París, continúa sus visitas al
Louvre, donde conoce a Fantin-Latour, con quien entablará
sincera amistad. Será en 1859 cuando Manet presente
su primera obra al Salón de París, sala de
exposiciones controlada por un jurado conservador cuyos
miembros nombraba el gobierno. Era el único lugar
donde si se triunfaba se aseguraba el éxito inmediato.
Presentó el Bebedor de absenta, obra rechazada de
manera unánime por el jurado, a excepción
de Delacroix. Dos años después vuelve a intentarlo
con dos obras: Retrato de M. y Mme. Manet y Guitarrista
español; con esta escena consigue una mención
de honor y el elogio de algunos críticos. Su estilo
incluye el homenaje a la pintura española del Barroco
junto al empleo de sugerencias de la estampa japonesa, como
la articulación de las tonalidades a través
de contrastes y la renuncia al claroscuro tradicional. Estas
novedades le valieron la admiración de los artistas
jóvenes, en especial Degas, que se agrupan en torno
a él y le animan a realizar obras más ambiciosas.
El gusto por lo español, muy enraizado desde el Romanticismo
y reforzado tras el matrimonio de Napoleón III con
la española Eugenia de Montijo, provoca que Manet
emplee esta temática en buena parte de sus trabajos:
Victorine Meurent con traje de espada o Lola de Valencia,
inspirada en las figuras de un ballet español que
triunfaba por aquellas fechas en París. Pero de manera
paulatina el artista va incorporando en sus obras escenas
de la vida parisina del momento, convirtiéndose en
un pintor de su ciudad; así surgen obras como Música
en las Tullerías, por la que sentirá debilidad
el poeta y escritor Charles Baudelaire. Será en 1863
cuando Manet dé el golpe definitivo a las estructuras
del Salón, quizá sin pretenderlo. Un año
antes había heredado la fortuna que le legó
su padre al morir, por lo que no necesita vivir de la pintura,
sino que tiene su propia fuente de ingresos.
Así, presenta al Salón su obra más
controvertida: Desayuno en la hierba que, junto a 2800 cuadros
más, fue rechazado por el jurado oficial. En una
actitud propagandística, Napoleón III decide
crear el Salón de los Rechazados en el que se permitiría
al público contemplar aquellas obras que su jurado
se había permitido defenestrar. El Desayuno sobre
la hierba fue totalmente censurado por la crítica,
a pesar de recibir un fuerte espaldarazo de los artistas
jóvenes, que se sintieron francamente atraídos
por la obra. Con ella, Manet presenta un desnudo de la vida
cotidiana, sin necesidad de recurrir a figuras mitológicas
para mostrar la belleza femenina desprovista de ropajes.
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