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Esteban Piedra León. Estudios (2002-2010)
A través de un recorrido por algunas de las principales obras del artista, es posible encontrar temas que son recurrentes, elementos fundacionales para el desarrollo de inquietudes y cuestionamientos. La construcción-destrucción continua, el paisaje, los diagramas, los insectos, lo habitacional.

El discurso planteado entre las obras, permite constatar la presencia de una metáfora ineludible, el ciclo temporal de la vida-muerte, esa lucha constante entre lo permanente y lo efímero. La casa, los planos, las estructuras, áreas de protección física y emocional, se nos presentan como espacios de control y de resistencia, en donde es inminente la vulnerabilidad a lo inevitable.

Tres temáticas, según la distribución de salas, se plantean a manera de recorrido por casi la totalidad de la producción artística de Piedra:

I. Arquitectura para un cuerpo baldío
La arquitectura, la casa, los mapas, el desorden … elementos planteados en diálogo constante como una declaración de principios, como ejes de investigación. Proyecciones arquitectónicas que se prolongan a la fisionomía animal, al cuerpo como edificio-naturaleza, el cuerpo baldío. Pensar en la memoria como una constatación de existencia, trazar ejes en medio de un paisaje en construcción, un mapa inacabado…

II. Delimitar, inmovilizar, ahuecar

Se parte de una reflexión sobre el manejo del espacio en relación al ejercicio del poder. La fragmentación de una totalidad que presenta patrones de dominación, regulación, protección-encierro y explotación. Se hace evidente la anulación de la individualidad y la deformación o ruptura de los procesos de socialización. Paralelos indiscutibles entre la manipulación animal y los mecanismos de control social.

III. No. Nadie del otro tampoco

La casa, ese espacio habitacional que se deconstruye como metáfora de lo humano. Ese espacio privado y cotidiano en donde el ordenamiento, la funcionalidad y la rutina, permiten sostener un sistema, estabilizar una estructura. Lugar donde se evidencian procesos vitales de construcción-destrucción, lugar donde la erosión, la acumulación, el uso y el desgaste, posibilitan la pérdida de las propias estructuras de protección. En este recorrido, elementos como la casa, exteriorizada como dos casas distintas, la superficial y la que está detrás de las paredes, nos deja claro la presencia contante del otro, del agente que desestabiliza, que nos echa en cara la derrota. Ese cambio como pérdida, como fragilidad y así mismo, la incapacidad de perpetuar un espacio, un orden.

A la vez, el gráfico como esquema de elementos controlados, como presencia de una racionalidad que pretende ejercer algún tipo de vigilancia, de sistematización. El espacio planteado por un lado como alusión a los mecanismos de control y paralelamente como un trazado, un mapa, un autorretrato como plano arquitectónico. Todos estos, unidades que construyen un diálogo constante.

A partir de metáfora del desgaste, Esteban Piedra nos presenta la fragilidad de las estructuras, la imposibilidad de dominación a pesar de los mecanismos de control y sistematización, asociados a un afán de estabilidad, efímera y quebradiza. Entonces viene el fracaso, el fracaso inminente en ese campo de batalla que es la casa misma, la estabilidad pedida. Esa lucha contante que es la que permite la reconstrucción, el impedimento de rendirse ante ese fracaso es la que hace posible perpetuar la vida.