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En tiempos donde la indiferencia y el individualismo invaden al ser humano surge Carlos Barberena (1972), artista plástico de origen nicaragüense, un hombre sensible a su entorno.

Para Carlos la misión de un artista es comunicar, y esto le motiva a expresar lo que siente y ha vivido. Desde pequeño la vida no le ha sonreído a cabalidad, si bien tuvo una infancia feliz, la muerte de su padre cuando el tenía 4 años marcó su futuro, fue esta quizás la primera vez que se enfrentó cara a cara con el dolor.


Expresar el dolor y el sufrimiento de un pueblo se convirtió en su bandera desde el inicio de su carrera artística. Sus obras traspasan toda barrera sensorial y se vuelven totalmente emotivas, la facilidad para transmitir los más oscuros sentimientos es su sello personal.

La influencia del entorno

Su vida ha estado en cierta manera marcada por el dolor, pero también por el arte. Su entorno familiar sin duda influyó en él, sus hermanos Robert y César por medio de las artes plásticas alimentan un legado artístico familiar que ha permanecido por generaciones.

De un día para otro y tras el clamor de su madre, con tan solo 13 años Barberena emprende un nuevo camino para salvar su vida, Costa Rica, su segunda patria, le cobijó durante su exilio en 1986. Para él no fue nada fácil ser un extranjero, pero luego de varios meses de adaptación, continuó con sus estudios e interés por el arte, primeramente de manera autodidacta: leyendo, o visitando una que otra galería, y en 1990 su hermano mayor Robert Barberena le guía en sus primeros cuadros.


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Un tiempo después Carlos se animó a tomar clases de dibujo, pero tras una mala experiencia decidió que recibir clases en un aula no era lo suyo, así que continuó perseverante haciendo las cosas a su manera, y sin duda la vida le empezó a agradecer la decisión. Ese mismo año su talento innato, le abrió su primera puerta, participó casi por casualidad en el certamen nacional de Nuevos Valores “Fausto Pacheco”, del Centro Cultural Costarricense Norteamericano, las buenas críticas sobre su arte lo hicieron empezar a creer en sí mismo.

Esta oportunidad era solo el comienzo de una vida proliferante de arte, en 1992 incursiona por primera vez en el F.I.A (Festival Internacional de las Artes) realizado en San José. En 1993 después de siete años de exilio, regresa a su tierra natal, se reencuentra con una ciudad que conservaba su esencia, pero al igual que él había cambiado… ya nada era igual, se sentía “extranjero” en su propia tierra.

Luego de permanecer un tiempo en Nicaragua se presentó otra gran oportunidad, sus obras viajaron a una exposición colectiva en Washington, U.S.A. Estas oportunidades se convierten en un cimiento para el desarrollo y evolución de su arte, sus primeras obras se caracterizan por ser bastante ingenuas y tener mucho colorido al mejor estilo primitivista, con temáticas sociales como las injusticias cometidas en las bananeras costarricenses, o en la época precolombina.

Imágenes de Fe y Devoción

En 1997 Barberena realiza su primera exposición en solitario “Imágenes de Fe y Devoción”, en La Casa de los Tres Mundos, Granada (Nicaragua).

En esta serie de obras Carlos empieza a descubrir un estilo que tiene como influencia, entre otros, al español Pablo Picasso uno de los padres del cubismo y gran propulsor de la técnica del collage. Los cuadros de esta serie están inspirados en la cotidianidad de América Latina, en lo que vemos y dejamos pasar.

De regreso a Granada

Luego de vivir varios años en Costa Rica, Carlos se aventura, vuelve a la casa que dejó cuando tenía 13 años y se establece en Granada, durante dos años se dedicó a recordar, a vivir y a pintar.

Fruto de esos meses nació “Años de Miedo” (2000) una serie de obras con balance perfecto entre forma y contenido que reflejan fielmente un estilo único: el estilo “Barberena”, entre fragmentos pintados se intersecan pedazos de cartón, tela, algunas cintas y madera, Barberena le da vida a sus obras con materiales aparentemente incompatibles con un lienzo.

Imágenes irreverentes e impactantes, denuncia social y figuras humanas víctimas del dolor, reflejan el sufrimiento, angustia y desconcierto de un pueblo.

Su irreverencia lo convirtió en una víctima más de la censura por parte del gobierno nicaragüense, situación que hoy solo le causa gracia, su obra “Bla,bla,bla” encendió una llamarada de ira en Arnoldo Alemán quien tomó represarias contra la sala en donde se exponía “Años de miedo”.

Esta serie de obras fue presentada en La Casa de los Tres Mundos, de Granada y seguidamente en la Galería Praxis de la ciudad de Managua, Nicaragua. Luego de una travesía que bien podría ser la trama de una película de Hollywood, sus obras llegaron a Costa Rica para ser expuestas en la Galería Nacional del Centro Costarricense de Ciencia y Cultura (Museo de los Niños) donde la exposición tuvo una excelente acogida por parte del público tico.

Septiembre 11

Los acontecimientos que marcaron a un planeta entero son la motivación para el nacimiento de “Septiembre 11” (in memoriam) exposición presentada en Granada, Nicaragua. Sobresalen obras como “Navidad en Guantánamo” una instalación inspirada en el sufrimiento de los presos en la cárcel cubana y “Paisaje 911” un grabado en aguafuerte.

Sustrato Omnipresente

Cualquier lugar o material por más efímero o no que sea, se presta para realizar una obra de arte, desde sus características obras en papel y tela se desprenden las imágenes que protagonizan su mural “La Vida” (22 mts. x 4 mts.) ubicado en la ciudad de Granada.

Varios meses después de realizar este mural el grabado llega a su vida de manera profesional (anteriormente él solo y de manera empírica había experimentado con algunas piezas de las cuales solo conserva el recuerdo), de la mano del artista alemán Wolfgang Hunecke aprende varias técnicas entre ellas punta seca, aguafuerte y agua tinta. Luego de esto el grabado como técnica comienza a tomar un importante protagonismo su carrera.

Piano + Visuales

Como fiel defensor de la igualdad, Barberena se une al Pianista Pablo León en un proyecto pro-Derechos Humanos “Barberena – León en tiempos de guerra” espectáculo que se presentó en Nicaragua a finales del 2005 y que se presentará nuevamente en El Salvador durante el mes de junio del 2006.

Transfer

Barberena es un hombre en constante evolución, su inquietud lo ha llevado últimamente ha trabajar con el Photoshop y así manipular sus fotografías para trabajarlas en una nueva técnica, que nació casi por una inspiración divina: “El transfer” diferentes tipos de papel, y en especial uno que es realizado por mujeres nicaragüenses víctimas del huracanes, es el lienzo perfecto que rinde tributo a su pueblo, sin olvidar las bolsas de lona y papel kraft que sirven de sustrato a obras como “Eva” y la sobresaliente “Todos mis hombres se han rendido menos uno” obra fuertemente influencia por Andy Warhol y protagonizada por Sandino, personaje “POP” de la cultura nicaragüense, que ha sido utilizado como estandarte para politizar a un pueblo ignorante de su historia.

Eco-GrafiKa: es la recopilación de varias de estas obras en tranfers y grabados dicha recopilación fue presentada durante mayo del 2006 con gran éxito en Nicaragua y en Costa Rica , en junio del mismo año, en Medrano Art Gallery en San José.

El arte de la subsistencia

Barberena es un artista con una característica muy interesante: vender sus obras no para comer, sino para que su arte subsista, poder comprar los insumos para realizar nuevas creaciones es su prioridad. Bien podría compararse con una cadena alimenticia, en donde “El arte alimenta a el arte”.

Sin duda Barberena es uno de esos ejemplos de que la vida es más que una escuela, y de que el destino se ensaña pero así mismo recompensa, ese el precio de su talento, su paga extra remover cada fibra del espectador.

Cuando se nace artista… se nace artista.
+ info: http://www.carlosbarberena.com