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por Fernando Bolaños

Cuando entraste viste cajas. Eran negras, grandes y vacías. Sobre ellas se despliega la puesta, las bases de la obra serán las de la sociedad, porque Pluma es un ser que sale a la calle, a caminar sobre estructuras ocultas, huecas, y oscuras. Sobre estas estructuras se alza el velo que nos ciega. Este velo, que es la tempestad, es lo que se manifiesta en esta obra, junto con muchas de sus navajas. Porque en vez de cobijarnos nos enfría, nos arrincona, y en la mayoría de los casos nos adormece, con tanto dolor y tanta agua que no podemos ver más allá del musgo.


Comienza entonces antes de nacer, para comprender la cuna en la que se fermenta la embriaguez que nos condiciona. Vemos los padres y su lucha eterna de reclamo por no poder llenarse sus grietas. Los vemos manipularse, amarrarse, golpearse, juzgarse, pedirse, necesitarse, enjaularse, y resignarse en el sueño frustrado de un buffet para el abismo que nunca estará satisfecho. Solo pide más. Nada distinto a cualquier otra relación de pareja.

En este entorno de ignorancia y frustración, nace mágicamente Pluma. Un ser partido físicamente en dos. Su lado masculino y su lado femenino (de hecho un actor y una actriz). Pluma nace abriendo puertas y rápidamente se haya en la calle prostituyéndose como todos nosotros. Pero la comprensión curiosa de Pluma hace que siempre vea más allá de las situaciones y pronto se libra por su sarcasmo y su indiferencia.

El primer personaje es el Rufián. En todo podemos ver espejos. Un ser manipulador, que busca su satisfacción sin importarle el sufrimiento extremo de cualquiera.

Luego aparece la Gloria Nacional, un diputado que no se le para (el pene) porque vive sentado sin hacer nada. Intoxicado de poder, al igual que muchos de los personajes. Me refiero tanto a personajes de la obra como a personajes de la sociedad. Aparecerán la Prostituta, los Policías, la Maestra y los alumnos ancianos, el Poeta, la Obrera, el Religioso y así sucesivamente a lo largo de quince escenas y media.

En el recorrido de Pluma veremos también que estos dichos personajes llevan dos discursos, uno es el que habla y otro es el que muestra su cuerpo. Con el cuerpo los actores trabajan a partir de acciones. Por ejemplo, puede que aparezca un personaje haciendo la acción de masturbarse (sin realmente hacerlo, es la simple acción) y a la vez estar diciendo que es diputado de la nación. Se podría leer entonces como que hay un viaje muy fuerte de poder en este personaje, me masturbo pensando en que soy diputado, soy diputado porque tengo frustraciones (tal vez sexuales) condicionadas que me hacen necesitar estar por encima o más bien creer que estoy por encima de los demás, mi inseguridad me hace buscar dominar porque en el fondo tengo miedo de no ser suficiente sin un puesto que me respalde, etc.

Pero estas solo son algunas formas de lectura. La obra esta absolutamente cargada de este doble discurso. De esta amplificación de niveles de lectura. Pero esto también nos habla de que somos seres divididos, que nos contradecimos, que nuestro cuerpo esta separado de nuestra mente que a su vez esta separada de nuestra esencia, alma, energía.

Lo importante del postmodernismo es que devela estructuras, que nos muestra que no hay una sola verdad y que hay infinitas posibilidades. Al trabajar la actuación así como lo he explicado se brinda la posibilidad de que el espectador lea lo que el necesite leer. Cada quien podrá tener distintas interpretaciones dentro de un marco específico de fuerte y evidente crítica social.

Pero sin embargo la obra no es pesada, es en gran parte una comedia en la que hay una constante burla a muchas de las entes e instituciones que conforman nuestra sociedad. Los personajes son exuberantes, extrovertidos, apasionados, desquiciados y metidos cada uno en un viaje propio de gran profundidad.

Pluma muchas veces será una excusa para mostrar a otros seres que nos rodean o a seres que son parte de nosotros pero finalmente Pluma nos muestra que todos sentimos una gran fragilidad e impotencia ante el acontecer de la tempestad y que muchas veces la salida es flotar como una Pluma. Pero esto tampoco es ninguna verdad absoluta.