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Tal y como lo veíamos en la entrega anterior, Herodes el Grande fué algo mas que un tirano o un mero sadista como lo han descrito dentro de la tradición popular.  Su gran visión en el área de la  ingenería  superó  la barrera del tiempo creando edificación avanzadas en su época las cuales hoy en día son sencillamente admiradas tanto por propios y extraños. El palacio de Herodium y la fortaleza de Masada han tenido un gran impacto en la arquitectura al punto de llegar a ser imitadas a lo largo de la historia gracias a la características de su estructura.

El ambicioso rey  no se limitó simplemente a la construcción de memorables fuertes militares y su constante deseo por transformar Judea en algo mas que una simple provincia romana lo llevaron a realizar dos de sus edicicaciones mas memorables hasta la fecha: el puerto de Cesarea y el Segundo Gran Templo de Jerusalen.

Cesárea:

Uno de los grandes pecados  durante su gobierno, fué quizas el apoyar al ejército de Marco Antonio cuando aliado a la reina egipcia Cleopatra enfrentó a las fuerzas de Octavio. Como es conocido, el emblemático general romano salió derrotado de aquella batalla suicidándose posteriormente en Alejandría. Tras éstos hechos y temeroso de una fuerte represalia romana, Herodes tuvo el valor de acudir directamente al palacio del joven emperador en Roma como un acto de humildad, poniendo su vida a completa disposición de Octavio quien viendo el coraje mostrado por el gobernante, le perdonó ratificando una vez mas su posición como rey de Judea, un título siempre visto como repulsivo por parte del pueblo judío pues en realidad su nombramiento no era del todo totalitario pues Judea era una provincia mas de Roma y por ende era regulada de acuerdo a su juridicción con las leyes judías solamente aplicadas en ciertas instancias.

Como agradecimiento al perdón de Octavio, Herodes construyó en las costas de Judea lo que sería conocido como su mas grande logro urbanístico y toda una maravilla arquitectónica: el gran puerto de Cesárea. Para la elaboración de éste puerto, el gobernante puso a laborar una de las mas grandes planillas de trabajadores jámas movilizadas durante aquella época. Una gran cantidad de rocas fueron movilizadas de varias zonas del desierto de Judea y de otras partes del mediterráneo para dar origen no solo a un puerto, sino a todo un complejo comercial que permitiría reavivar aún mas el comercio marítimo de aquella región así como la facilidad para trasladar flota romana cargada de amplios recursos militares.

Este complejo contaba además de un lujoso palacio con anfiteatros, hipódromos, bibliotecas y hasta un templo romano, lo cual lo convirtió en una pequeña ciudad y centro para la realización de actos culturales y de entretenimiento exclusivos para la clase gobernante. Si bien tuvo una repercusión comercial muy positiva en el mediterráneo, el pueblo judío mostraba un gran repudio contra el lugar pues se había vuelto una zona evidentemente romana.

El Segundo Templo:

Conocido también como la recostrucción del Templo de Jerusalén, el segundo templo se hizo originalmente entre los años 518 a. C. y el 70 d.C. tiempo después de que el primero fuese destruido durante el dominio de los babilónios. No completamente satisfecho con lo realizado hasta ese momento, Herodes fijó sus ojos en la edificación mas importante para los judios de la antiguedad y realizar una serie de modificaciones.

La serie de remodelaciones respetando la estructura existente agregándole amplios patios y un amplio muro de ocho entradas. Con el tiempo nuevas secciones se agregaron a su estructura. Una de ellas fue una sala exclusiva para sacerdotes donde se realizaron actos de purificación, entre otras tradiciones. Para la realización de semenjante trabajo Herodes comtrató mas de 10.000 trabajadores y entrenó mas de 1000 sacerdotes como carpinteros pues solo éstos podían estar en la parte interna del Templo. Solo la remodelación de la edificación principal tardó año y medio en completarse, mientras que las partes externas como los patios aledaños y muros fueron terminados en un periodo un poco mayor a 9 años. En cuanto a sus dimensiones exactas y detalle, ambas son difíciles de determinar en la actualidad. Escavaciones realizadas en la zona así como fuentes literarias de historiadores como Josefo pueden dar una idea. Sin embargo contradicciones dadas por arqueólogos así como información incompleta proveniente de escritos antiguos dificultan un poco el panorama.

A pesar de los esfuerzos del Rey por dejar huella en algo directamente relacionado con la fé, el Templo y sus alrededores fueron destruídos tiempo después durante la revuelta judía del año 70 d.c en la cual varias legiones romanas comandadas por el general Tito, lograron aplacar una de las revueltas mas importantes dejando no solo miles de muertos y crucificados sino también transformando en escombros varias edificaciones como este segundo templo. En años recientes la cantera de la cual se extraía la piedra la elaborar dicha empresa fué descubierta por el arqueólogo Yuval Baruch.

En la actualidad, poco queda esta edificación. El famoso Muro de Occidente o Muro de las Lamentaciones es una de las pocos registros de su existencia. Dichos escombros han adquirido un gran valor para los judíos de la actualidad.

Su contribución a la arquitectura antigua es sin duda invaluable. Si bien desde el punto de vista político siempre estuvo inmerso en la polémica debido a una serie de actos crueles, Herodes el Grande fue indidablemente un visionario en la ingeniería permitiendo de desarrollo de edificaciones que a la postre permitieron un gran desarrollo tanto para el pueblo judío como para el romano. No obstante, con su muerte su legado perdió fuerza pues sus hijos no gozaron de un amplio poder político y el control directo por parte de Roma se hizo cada vez mas evidente. Las multiples revueltas y posteriores enfrentamientos a lo largo de los siglos han provacado serias pérdidas dejando en la actualidad solo escombros de lo que fuese en un tiempo grandes maravillas de la construcción.