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Su nombre comúnmente ha sido relacionado con aspectos negativos de la historia judía. Varios textos hebreos así como la Biblia misma se han encargado de darle esa imagen negativa a través de los siglos.

Si bien son ciertos sus padecimientos de delirios de locura, el hecho de haber enviado a matar a su esposa Mariamme, la madre de ésta y posteriormente varios de sus hijos por intentos de traición, Herodes el Grande posee además el título de uno de los más importantes y visionarios arquitectónicos del mundo antiguo.

Recientemente su nombre ha adquirido relevancia pues el hallazgo de su tumba en el 2008, por un grupo de arqueólogos de la Universidad Hebrea de Jerusalén encabezados por el israelí Ehud Netzer, ha develado nuevos datos de su accionar en vida y ha permitido a la comunidad de historiadores verficar algunos hechos tanto de caracter político como personal de éste singular personaje. Los importantes hallazgos, entre los que se encuentran el descubrimiento de la tumba del famoso gobernante han dado la vuelta al mundo generando amplias coberturas por parte de medios culturales de gran respeto como la BBC y National Geographic.

Su posición como gobernador de Judea le permitió acercarse en su momento a las más importantes figuras del Imperio Romano de aquel entonces. Este respaldo le permitió imponer su autoridad con más fuerza y a la vez utilizar todos los recursos disponibles para desarrollar importantes edificaciones de las cuales quedan algunos fragmentos hoy en día.

Herodium:

Esta edificación fue producto de la campaña contra  los Pardos, quienes en aquel entonces representaron una fuerte amenaza para la región judía. Luego de verse obligado a abandonar su palacio en Jerusalem y huir hacia el desierto, Herodes se refugió en una montaña en las afueras para reagruparse y enfrentar a las fuerzas pardas.  Si bien su madre salió herida de aquella travesía, tras su victoria, el gobernante edificó uno de los palacios más impresionantes de aquel entonces sobre la parte alta de una colina. Este tenía una forma como de “cono invertido” cuyo acceso se daba únicamente por medio de un túnel dentro de la montaña.

Su altura de 758 metros le daba una magnífica vista a kilómetros a la redonda convirtiéndose en una fortaleza casi impenetrable así como  el lugar favorito de Herodes  para descansar, pues su palacio de gobierno radicaba en un principio en Jerusalem. Aquella maravilla arquitectónica presentaba un memorable diseño conformado en dos partes: la parte superior de forma circular la cual estaba resguardada por un fuerte muro con torres de vigilancia. En su interior se situaba el palacio real. Este contenía lujosísimos aposentos decorados con costosos materiales a base de mármol y otros minerales. La parte inferior la cual contenía los denominados edificios reales, aposentos al servicio de la corte para actividades administrativas y militares.   Su construcción significó  la llegada de impresionantes acueductos los cuales trasladaban el agua de otras zonas hacia la colina hasta almacenarse en pozos o estanques debajo del palacio. Alrededor de éste, se construyeron una serie de edificaciones adicionales; todas éstas a servicio de la familia real.

Su importancia y favoritismo por parte del rey fue tal que el cuerpo de éste fue sepultado en una cripta construida en un costado de la montaña. Su reciente descubrimiento ha arrojado nuevas pistas del impacto de este rey sobre la cultura judía.  Dentro de dicha cripta,  se  halló un  lujoso osario exquisitamente tallado en piedra con una serie de motivos. Sin embargo, y hasta donde se conoce hoy en día, éste  fue atacado muchos años después por judíos fanáticos durante varias revueltas dañándolo considerablemente.

Masada:

La fortaleza militar por excelencia. Su ubicación en lo alto de una colina a 440 metros sobre el nivel del mar y en medio del desierto de Judea le daban una serie de características excepcionales creando un modelo que ha tratado de ser imitado posteriormente. Si bien fue construida por Herodes, dicha edificación tuvo  un papel protagónico por ser posteriormente el escenario de la ocupación de un grupo de Zelotes contra los Romanos durante la Gran Revuelta.

Su gran estructura no solo incluía un amplio palacio de gobierno (ubicado en la parte norte) sino también lujosos baños, paredes decoradas con frescos de diferentes motivos,  complejos sistemas de acueductos, amplios almacenes así como una completa zona militar. Dentro de ésta se encontraban alrededor de unas 70 habitaciones y 30 torres utilizadas para diferentes propósitos.  Junto a este palacio, se había edificado una estructura de arquitectura romana utilizada para baños y demás elementos de relajación. Adicionales a ésto, la realeza contaba además con una lujosa piscina  rodeada de impresionantes columnas de mármol.

Había tres terrazas decoradas con jardínes las cuales brindaban una inmejorable vista al Mar Muerto y buena parte del desierto.  Adicional a lo anterior existía otro palacio ubicado en el ala oeste la cual según diversos resultados de estudios arqueológiocos, era una unidad autosificiente con una nueva seguidilla de habitaciones y espacios diversos para fines administrativos y militares. Cabe resaltar la decoración de este recinto con un amplio mosaico multicolor decorado con círculos y otros elementos geométricos. Este mosaico ha logrado sobrevivir hasta la época actual.  Si bien no fue tan majestuosa como Herodium, la posición así como las características donde se ubicaba Masada, la hacían prácticamente un objetivo inalcanzable para cualquier enemigo del ejército judío. Su edificación fue establecida a lo largo de los 600 metros de colina.  Para el reabastecimiento de agua, se elaboró un complejo sistema de cisternas en la parte baja del palacio. Estas recolectaban el agua del invierno hasta almacenarla en cada uno de esos compartimientos. Esto le permitía a sus ocupantes sobrevivir de una manera bastante cómoda durante la época seca.

Tanto Herodium como Masada sufrieron alteraciones posteriores al período de dicho rey, producto no solo de la ocupación de los zelotes, la posterior represalia romana durante la gran revuelta  así como los cambios producto de la  época bisantina.

Si bien ambas edificaciones se convirtieron en aportes muy importantes por parte de Herodes el Grande a la cultura judía, todavía quedan pendientes dos estructuras consideradas por muchos como adelantadas a su época: Cesarea y el Segundo Templo en Jerusalem. De ambas se hablará en el siguiente capítulo.