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Hace dos años, en 2003, me di a la tarea de realizar un ensayo fotográfico (Detalles Ocultos de un Paisaje Urbano) sobre diversos barrios de San José, entre los cuales estaba, y debo admitir que se robó el protagonismo, Barrio Luján.

Durante la toma de las fotografías en ese entonces, entré en contacto con la idiosincracia de este barrio y su gente. Dos años después me tocó verlos en acción, como una comunidad, como una familia, como un todo.


Gracias al aporte de Kativo (donador de toda la pintura, brochas, andamios, etc.), las universidades Veritas y UNICA en la selección de los colores, el Instituto Costarricense de Turismo y al trabajo voluntario de la Asociación Cultural Nueva Acrópolis, el Movimiento Cristiano Juventud Nueva, la Cruz Roja, los bomberos y los vecinos, Barrio Luján recibió el pasado sábado 23 de abril del 2005 una merecida dosis de atención pública, reconocimiento y sobre todo, una necesaria mano de pintura. Un trabajo en conjunto permitió que las casas de la calle principal del barrio, a lo largo de cuatro cuadras, mejoraran su apariencia y de paso, demostró la unión que caracteriza a esta privilegiada comunidad josefina.

Los cambios en el barrio saltan a la vista, positivos, los más y negativos, algunos. Al menos desde mi humilde y muy particular punto de vista. La pintura definitivamente revitalizó las fachadas de las casas, establecimientos e iglesias de Barrio Luján, pero hizo desaparecer una imagen muy querida por este servidor; la tuna y el “cuate” de Jarocho Bar. Pero, en fin, es solo mi punto de vista.

También han desaparecido algunas viejas y descuidadas construcciones de madera, muchas de ellas ubicadas en esquinas, y de las cuales guardo registro,al igual que el jarocho, en Detalles Ocultos de un Paisaje Urbano.

Los dejo con esta pequeña selección de imágenes. Felicitaciones a todos los involucrados que tuvieron la iniciativa y la hicieron posible. Definitivamente todos deberíamos querer un poco más el barrio donde vivimos, para muestra, un botón.